La Virgen María y el Budismo

(Artículo por Ellen Rozett, http://interfaithmary.net)

La Virgen María es ampliamente conocida en el mundo Budista, la única excepción sea quizás María Kannon. Esta última es un híbrido de la Virgen María y la Bodhisattva del amor y la compasión a quien los Japoneses llaman Kannon, los Chinos Kuan Yin, los Tibetanos Chenresig y los Hindúes Avalokiteshvara. En el Budismo Hindo-Tibetano este Bodhisattva es masculino, pero en el Budismo Sino-Japonés entre los siglos VIII-X se convirtió gradualmente en femenino (*1), al menos en apariencia. Una mujer Budista China de Hong-Kong me dijo que los chinos no consideran que Kuan Yin tenga una identidad femenina sino una identidad masculina bajo una forma femenina. Martin Palmer y Jay Ramsay en su libro “Kuan Yin: Myths and Prophecies of the Chinese Goddess of Compassion”-Kuan Yin: Mitos y Profecías de la Diosa China de la Compasión-, trazan la historia desde el Bodhisattva masculino de las escrituras Budistas hasta la diosa femenina de la gente laica China y Japonesa. Ellos confirman que aquellos que tratan con los Sutras (textos sagrados Budistas), i.e., monjes y gente laica educada, saben que Kuan Yin es de género masculino en las escrituras. Explican su cambio de sexo aparente con varias leyendas y según algunas el Bodhisattva se volverá del género masculino de nuevo cuando él/ella entre al Nirvana.

Ellos cuentan también que los japoneses no se sienten tan desconcertados por el género de su diosa como parece que lo están muchos chinos (*2).

Porque la Virgen María y Kannon tienen tantas cosas en común, japoneses Cristianos perseguidos de siglos pasados rendían culto secretamente a Jesús y María en la forma de Maria-Kannon con niño. Hoy en día hay un Centro Zen Cristiano-Budista en Texas llamado “Maria-Kannon”. (Ver los enlaces).

Como la Virgen María, Kannon es una expresión del aspecto divino de la feminidad, una personificación del amor y la compasión, una salvadora en la calamidad, una realizadora de milagros. Se aparece a sus devotos como una señora amable y gentil de belleza celestial, algunas veces desprendiendo una esencia de flores dulces. De forma muy parecida a la Virgen María, la Kuan Yin China se dice que vivió una vida humana de autosacrificio y santidad extremas antes de ascender al cielo y convertirse en la Diosa Celestial de la Misericordia y la Compasión. Desde su ascensión ha estado apareciendo como “una mujer de blanco” a aquellos que necesitaban su ayuda. Sus devotos responden a su amoroso cuidado rindiéndole honores en su cumpleaños y acudiendo en peregrinación a sus lugares sagrados en montañas, cuevas y templos. He aquí un relato de lo que puede suceder en estos casos: “Huang Kuei-nien y algunos compañeros emprendieron la peregrinación a P’u-t’o Sha. Fueron a la Cueva de Sonidos de la Marea y rezaron con gran devoción, cantando el nombre de Kuan Yin. De repente vieron una luz brillante, y Kuan Yin apareció, sentada sobre una roca encima de la cueva. Huang estaba tan conmovido que hizo votos de dedicar su vida al estudio de las escrituras Budistas, comiendo solo dieta vegetariana, y absteniéndose de matar” (*3). Todo esto a mí me suena muy Mariano.

Algunos ven el origen las sorprendentes similitudes entre María y especialmente la Kuan Yin de Vestido Blanco en la influencia de los Cristianos en China. Martin Palmer y Jay Ramsay cuentan la historia de Cristianos Nestorianos que llegaron a China a principios de los años 600 (*4). Nestorio fue un Arzobispo depuesto de Constantinopla que murió alrededor del año 450 E.C. Resulta irónico que parte de su herejía consistiese en negarse a llamar a María “Madre de Dios”, y sin embargo su influencia en China ayudó a elevar a Kuan Yin a un estatus casi divino. Dios/Diosa obra ciertamente de modos misteriosos. Los Nestorianos veneraban a la Madre de Jesús (simplemente no como “Madre de Dios”) e importaban imágenes de Madonnas a lo largo de Persia, Arabia, y la Ruta de la Seda hasta Mongolia, China, Tibet e India. En aquellos tiempos los Chinos anhelaban la divinidad femenina, y el Budismo Chino necesitaba a alguien que pudiese competir con las poderosas diosas Taoístas. De este modo, la Madonna con niño tañó una cuerda y se fundió con Kuan Yin, a quien las mujeres rezaban para tener niños, generalmente niños varones. Así Kuan Yin la que trae a los niños vino a ser representada con un niño varón bien en sus brazos, bien a su lado.

child giving Kuan Yin with baby boy Kuan Yin with Child Loving Mother Kuan Yin Maria Kannon1                                              2                                         3                              4
1 Kuan Yin traedora de niños, con niño varón
2 Kuan Yin con Niño
3 Kuan Yin Madre Amorosa
4 María Kannon

En las fotos de más arriba podemos seguir el desarrollo desde Kuan Yin a Maria Kannon y desde una bodhisattva femenina relativamente desapegada que procura niños a otros, a una “Madre amable” (Jibo Kannon) como los Japoneses llaman a Kuan Yin cuando sostiene un niño en sus brazos. Otras formas reminiscentes de María en Kannon se llaman Koyasu Kannon (la que da y cría los niños) y Juntei Kannon (la que es pura). Para más fotos y más información hacer click en el artículo de Mark Schumacher “Virgen María & Kannon, Dos Madres Misericordiosas”. Él dice que uno puede decir a veces de una estatua de la madre amable Kuan Yin que se trata de María Kannon cuando una cruz Cristiana se encuentra escondida en alguna parte de la obra. Pero a menudo es la visión del observador la que decide si él/ella ve una estatua como una representación de María o de Kannon. Por ejemplo, la Kuan Yin de la foto 3 a mí me parece una Virgen María China.

Desde el siglo XIV puede decirse que las dos se han hecho prácticamente indistinguibles. Este desarrollo comenzó cuando los Católicos finalmente entraron en China (7 siglos después de los Nestorianos), llevando con ellos Madonnas de porcelana blanca. Los artistas Chinos inmediatamente imitaron esas figuras y produjeron en masa Kuan Yins de vestido blanco. Esto es muy notable porque el blanco es en China tradicionalmente el color del luto. Sin embargo, a través de María y Kuan Yin llegó a aceptarse también como un símbolo de pureza. Hasta hoy en día la Kuan Yin de Vestido Blanco es la deidad más popular de China. (Para más información sobre el intercambio cultural entre las iconografías China y Occidental véase Lauren Arnold, “Princely Gifts and Papal Treasures: The Franciscan Mission to China and its Influence on the Art of the West”, -Regalos Principescos y Tesoros Papales: La Misión Franciscana a China y su Influencia sobre el Arte de Occidente- Desiderata Press, 1999)

Mi Experiencia Personal Siendo una Devota de María Bastante Budista

Aunque no lo he comentado directamente al hablar de la Virgen María,el Budismo a mí me preparó personalmente en muchas maneras para seguir a Nuestra Señora de las Apariciones.

En primer lugar, la práctica del Budismo Tibetano me familiarizó con la noción de que lo Absoluto se aparece a los buscadores sinceros en muchas maneras, ya sea con visiones celestiales o formas humanas temporales. Se entiende siempre que estas formas que toma lo Absoluto -siendo tan reales como nuestras propias formas- no son absolutas en sí mismas. Más bien, lo Absoluto las manifiesta temporalmente para beneficio nuestro como una imagen que retrata y transmite cualidades divinas.

Su esencia trasciende cualquier forma o imagen y se dice que es “la unión del vacío y la claridad”. Del mismo modo que nuestra esencia también trasciende nuestras formas. Según el Budismo, nosotros somos también meras apariciones. Nuestra verdadera naturaleza va mucho más allá de lo que nuestros cuerpos nos hacen creer. Así, cuando alguien me pregunta: “¿Cómo puede una persona inteligente como tú creer en apariciones?” Yo siempre contesto: “¡Pero si todos nosotros somos apariciones en este sueño que llamamos vida!”

A mí me parece que María a menudo señala hacia esta realidad de materia formándose de “vacío y claridad” o energía y espíritu. Una y otra vez la gente describe sus apariciones como comenzando con una luz que se forma en el cielo. Gradualmente la luz se convierte en una forma humana. Parece que los Cristianos mayormente ignoran esta parte. Nunca he oído a nadie que lo comente. Parece que ellos imaginan que María está en el cielo en la forma en que ellos la vieron vestida. Pero la Reína del Cielo puede vestirse de cualquier cosa. En la Biblia ella es vista “vestida con el sol” (Apocalipsis 12:1), en su aparición en Roma fue vista vestida en el amor de la trinidad. Me parece que, de lo que los Cristianos están siendo testigos es del/de-la Dios/Diosa omnipresente vistiéndose a sí misma con forma humana de forma que nosotros podamos aprender a “vestirnos a nosotros mismos de Dios”. (Para comparar con lo que Pablo dice acerca de vestirnos a nosotros mismos de Dios, lean Gal. 3:27, 1Cor. 15:53-54, Ef. 4:24.)

Supongo que los Cristianos no saben qué hacer con la Virgen María formándose a partir de la luz, porque tienen que creer en la resurrección del cuerpo, y en la asunción corporal de María al cielo. Pero yo pienso que su noción de lo que “cuerpo” significa en el cielo es demasiado literal. Por ejemplo el “cuerpo de la verdad” de Buda (dharmakaya), es una expansión ilimitada del universo, presente en todas partes.

Segundo, el Budismo me ayudó a prepararme para lo que en la Cristiandad se llama “consagrarse uno mismo al Inmaculado Corazón de María”. Tiene paralelos significativos con las iniciaciones Budistas Tibetanas o “tomas de poder”. En ambos se trata de fundirse con una persona celestial y después con la esencia divina que ello representa”. En 1992-93 la Virgen María apareció presumiblemente en Colorado (aunque estas aparaciones aún no están acreditadas por la Iglesia). Allí dijo ella: “Mis queridos hijos, vengo a ofreceros mi mayor regalo- a daros mi amor en el intercambio más especial, mi corazón por el vuestro. En este acto vosotros haréis el Acto de Consagración a mi Inmaculado Corazón, tomando así parte en mi triunfo” (*5)- Esto me suena a mí como muy Budista, porque no está llamando a abandonar nuestras identidades separadas para convertirnos en divinos en su lugar.

Parte de la consagración Cristiana así como de la iniciación Budista es un compromiso espiritual a llevar a cabo una cierta práctica diaria por el resto de la vida de la persona. Esto es una cosa difícil de hacer en una sociedad donde nadie parece comprometerse ya para nada que dure toda la vida. Mi gurú Tibetano Kalu Rimpoche me enseñó sobre el compromiso. Tomé mi primera iniciación sin tener ni idea sobre lo que estaba haciendo, o que eso conllevaba un compromiso. Después de eso, acudí a él en tres ocasiones separadas con algunas cuestiones sin ninguna relación con la iniciación. Cada vez él aparentemente me echaba una mirada y podía decir que no estaba cumpliendo mi compromiso. Así que cada vez me preguntaba: “¿Estás cumpliendo tu compromiso?” La primera vez dije: “¿Qué compromiso?”, la segunda vez: “¿Puedo hacerlo en Inglés o con mis propias palabras?, la tercera vez: “Bueno, sí, podría decirse, más o menos”. Ya que me había preguntado tres veces supuse que él se tomaba aquello muy en serio y que ése era un asunto de mucha mayor importancia de lo que mi mente no iluminada podía vislumbrar. Así que empecé a cumplir el compromiso estrictamente. (Sólo contiene una pequeña oración repetida siete veces todos los días). Él no me preguntó nunca más, no tenía que hacerlo, el podía “ver” con el ojo de la iluminación que yo lo estaba cumpliendo.

Otra cosa no podría haberme convencido más de la importancia de cumplir estrictamente mi compromiso presente con la Virgen María, que incluye tres sesiones de meditación diarias bastante largas, incluyendo rezar tres rosarios y en general obedecer los deseos de Nuestra Señora tanto como sea posible.

Hablando de obediencia. Esa es la tercera cosa que ni siquiera habría considerado sin una comprensión Budista. Es un tema de importancia entre los devotos de María y un entrenamiento en el desapego del ego. Si uno entiende que un yo separado con un deseo separado, es en razón última, una ilusión que no lleva a otra cosa que al sufrimiento, tiene sentido practicar el abandono de ese yo mediante la obediencia a Dios/Diosa. Cuando sabes que obedecer a Dios/Diosa lleva a la paz y felicidad últimas del nirvana, o la unión divina, es un poco más fácil de conseguir.

Cuarto, la práctica de meditación Budista también ayuda con el rosario. Para detalles véase mi artículo “Rezando el rosario: un acercamiento diferente”

Quinto, desde una perspectiva feminista yo siempre adopto una actitud de sospecha cuando oigo a la gente decir que María no es la meta de nuestro camino sino sólo el camino hacia la trinidad masculina. Pero desde un punto de vista Budista entiendo que todas las formas de personas celestiales (no sólo María) son una puerta hacia lo “sin forma”, el fundamento de toda existencia, lo que la Cristiandad llama Dios Padre. Entonces, en ese sentido sí, María nos lleva al Padre, no a sí misma como una forma separada. De cualquier modo uno podría expresar la misma verdad de un modo menos patriarcal, diciendo que tanto la Virgen María como Jesús nos llevan más allá de las formas, a la verdad esencial y última que transciende todas las palabras y conceptos.

Por la otra parte, el Sutra del Corazón nos enseña que: “La forma es vacío, el vacío es forma; la forma no es diferente del vacío, ni el vacío es diferente de la forma”. (Los Cristianos dirían: “Dios es inmanente y trascendente”.) Así, la forma de la Virgen María nos conduce al Padre sin forma, pero a su vez el Padre sin forma también nos conduce de vuelta a Jesús y María, porque son todos uno.

Una vez oí a un sacerdote en la catedral de Santa Rosa, California, predicar sobre la Unidad de Jesús y María de un modo muy simple y hermoso, diciendo: “Cuando decimos, ‘¡María!’ ella dice, ‘¡Jesús!’ y cuando decimos, ‘¡Jesús!’, el dice, “¡María!”.

Sexto, el Budismo tambien ayuda a poner las cosas bajo una perspectiva filosófica. Cuando empiezas a leer sobre las apariciones Marianas puede resultar un poco desconcertante. ¿Qué clase de mundo es éste donde una señora aparece en el cielo, hace danzar el sol, escribe mensajes en las nubes, abre las puertas de las prisiones, para batallas, hace aparecer un río de fuego en el cielo ….? Si crees en todas estas cosas, ya no estás en un mundo material y estable; has entrado en un reino divino fluido, donde todo es posible ya nada está “moldeado en lo concreto”. Puedes sentir como si estuvieses perdiendo la base. He aquí lo que la María que apareció en Colorado dice sobre ello: “Recuerda, es cuando encuentras que no tienes un suelo bajo tus pies, cuando te darás cuenta de que estás volando hacia mi abrazo” (p.14).

El Budismo acepta que la aparente estabilidad del mundo material es una ilusión. En realidad todo es energía, cambiando constantemente e impermanente. Las leyes naturales sólo son válidas mientras uno está bajo el hechizo de las ilusiones mundanas. Una vez que uno está completamente libre de ellas, especialmente de la noción de un yo separado, se abre un universo mucho mas grande y hermoso.

Déjeme prevenirle sin embargo, para “perder el suelo bajo tus pies” de forma segura, necesitas un profesor que sea un auténtico maestro. La Virgen María es un maestro tal.

Notas al pie:
* 1. Martin Palmer
y Jay Ramsay con Man-Ho Kwok, Kuan Yin: Myths and Prophecies of the Chinese Goddess of Compassion, –Kuan Yin: Mitos y Profecías de la Diosa China de la Compasión-Thorsons Publishers, London: 1995, pp.8-9 and 25.

* 2. Ibid. 25, etc.

* 3. Gill Farrer-Hall, The Feminine Face of Buddhism-La Cara Femenina del Budismo-, Quest Books, 2002, p.62

* 4. Martin Palmer y Jay Ramsay con Man-Ho Kwok, Kuan Yin: Myths and Prophecies of the Chinese Goddess of Compassion –Kuan Yin: Mitos y Profecías de la Diosa China de la Compasión-, op. cit. pp.22-25 + 38

* 5. In the End my Immaculate Heart Will Triumph: Consecration Preparation for the Triumphant Victory of the Immaculate Heart of Mary, –Al Final mi Corazón Inmaculado Triunfará: Preparación para la Consagración para la Victoria del Inmaculado Corazón de María- Queenship Publishing Co., (800) 647-9882, p.10. El lenguaje marcial de este librito es a veces duro de tragar pero el resto merece la pena.

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